Tuesday, January 13, 2009

ESPERAMOS OTRA COSA


Hace unos años, cuando al presidente Aznar se le ocurrió enrolarse en el Séptimo de Caballería comandado por G. Bush con el fin de invadir un país sirviéndose de un par de mentiras como justificación, el por entonces diputado José Antonio Labordeta hizo una intervención poco común desde el estrado del congreso. Invirtió parte del poco tiempo del que disponen los partidos pequeños desde el grupo mixto para leerle a Aznar un poema escrito por su hermano. Estos arranques de sentido común, humanidad e ilustración se añoran dentro del día a día político. En mi caso particular, como dice el poema, “espero otra cosa” de la clase política. Debería haber más Labordetas, para votarlos en cada comicios, para oírles discursos escritos con la pluma de la razón, del sentido común, por y para el ser humano.

En estas semanas alguien debería leer poesía al gobierno Israelí. Yo, como ando corto de bibliografía, me copio la que leyó “El Abuelo” a un Aznar que le contemplaba con una mirada mezcla entre vacía e indiferente.

Mataos,
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.

Si vuestra rabia es fuego que devora al cielo
y en vuestras almohadas crecen las pistolas:
destruíos, aniquilaos, ensangrentad
con ojos desgarrados los acumulados cementerios
que bajo la luna de tantas cosas callan,
pero dejad tranquilo al campesino
que cante en la mañana
el azul nutritivo de los soles.

Invadid con vuestro traqueteo
los talleres, los navíos, las universidades,
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece,
triturad toda rosa hallad; al noble pensativo,
preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte
que han de aplastar a las dulces muchachas paseantes,
en esta misma hora que sonríe
por una desconocida ciudad de provincias,
pero dejad tranquilo al joven estudiante
que lleva en su corazón un estímulo secreto.

Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas
de entelequias, estructuras incompatibles,
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.

Asesinaos si así lo deseáis,
exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
que jamás asiríais un fusil de bravura,
pero dejad tranquilo a ese hombre tan bueno y tan vulgar
que con su mujer pasea en los económicos atardeceres.

Aplastaos, pero, vosotros,
los inquisitoriales azuzadores de la matanza,
los implacables dogmáticos de estrechez mentecata,
los monstruosos depositarios de la enorme Gran Estafa,
los opulentos energúmenos que en alza favorable de cotizaciones
preparáis la trituración de los sueños modestos
bajo un hacha de martirios inútiles.

Pisotead mi sepulcro también,
os lo permito, si así lo deseáis inclusive y todo,
aventad mis cenizas gratuitamente
si consideráis que mi voz de la calle no se acomoda a vuestros fines suculentos,
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
al campesino que nos suda la harina y el aceite,
al joven estudiante con su llave de oro,
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo,
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán roído a las seis de la tarde.

Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos,
y entre todos aspiran a vivir, tan sólo esto,
y de ellos ha de crecer, si surge,
una raza de hombres con puñales de amor inverosímil,
hacia otras aventuras más hermosas.

El pasado día 3 el programa de TVE “Informe Semanal” emitió el reportaje "Labordeta de frente" con motivo del homenaje que le ha tributado Rolde (se puede ver desde la videoteca del programa). En dicho espacio se puede contemplar el momento de la lectura del poema, así como la otra intervención más sonada: “A la mierda”, que también es de aplicación al antes mentado gobierno israelí.

Jaume Sorolla

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